En un post anterior explicábamos cómo conseguir una conexión a internet de pago. Ahora enumeraremos las opciones con las que contamos para acceder a la red sin pagar un duro. ¡Atención! que se supone que somos pobres pero honrados, así que seremos legales (o lo intentaremos).
La primera opción es la más sencilla: encontrar un terminal de acceso público. Suelen ser ordenadores conectados en bibliotecas, ayuntamientos, universidades, etc.
Si visitamos cualquiero de las instituciones públicas cercanas nos informarán de la disponibilidad de éstos. En algunos casos quizás se nos limite el tiempo de permanencia, por la cantidad de gente interesada en usarlos.
De todas maneras, la mejor opción son las universidades, y dentro de estas, las bibliotecas. Éstas suelen contar con numerosos terminales con acceso a internet y sin ningún control de acceso. En el caso de que se nos requiriera un nombre de usuario y password siempre podemos recurrir a nuestro vecino/primo/hermano universitario o incluso en un caso desesperado al comprensivo bibliotecario que entenderá que no nos acordemos de tan complicada contraseña y nos proporcione una temporal o genérica.
Nota: En estos casos conviene pertrecharse de una memoria usb (o lápiz usb) donde poder cargar con la información interesante producto de nuestra navegación. Otra opción sería ir enviándola a nuestra propia cuenta de correo (gmail, por su puesto).
La segunda opción pasa por encontrar a un vecino con su propia conexión a internet y que permita su conexión mediante una red inalámbrica (protegida o no). Para acceso puntual y que no implique un gran uso del ancho de banda, pude que un vecino altruista nos deje usar su conexión. Para ello, deberemos contar (además del consiguiente ordenador) con una antena wifi o inalámbrica. Si contáramos con un ordenador portátil, es probable que éste ya contara con la antena incorporada. En ambos casos, para conectarse a una red inalámbrica (o wifi), mejor seguir las propias instrucciones que el vendedor de la antena nos proporcione. Para una explicación sencila de todo el procedimiento, nos remitimos a este artículo aparecido en la revista Eroski.
Aunque aún no es lo habitual, cada vez más ayuntamientos instalan acceso gratuito a internet para sus ciudadanos.
Una última opción no es gratuita, pero si relativamente barata: se trata de los cibercafés, dónde por un precio relativamente bajo (quizás un euro la hora, aunque hay bonos), nos podemos conectar. Para hacer un uso continuado es la peor (y más cara) de las opciones.
Si nada de esto os funciona, siempre podeis dedicaros a pasearos con vuestro portatil por el barrio hasta encontrar ese vecino 'caritativo'...
sábado 12 de abril de 2008
...y cómo me conecto a la red? (2a parte)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)






0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada